NUNCA digas nunca jamás. Hay una delgada línea entre cortar tu traje para que se ajuste y acabar teniendo una camisa de fuerza estilística porque te falta la confianza necesaria para avanzar. Lo que en un principio te ayudó a separarte del montón puede - si te resistes al cambio - acabar como un albatros. Los Modey Lemon de Pittsburgh, Pennsylvania comprenden esto muy bien. ¿Su única regla? No hay reglas.

Tras reducirse a un dúo hace unos cinco años y establecerse como músicos idiosincrásicos en la hermandad de los rockeros garageros malos, malhumorados y desprovistos de bajos, el guitarrista, vocalista y apporreador del Moog, Phil Boyd, y el batería Paul Quattrone se dieron cuenta de que era el momento de añadir otro número a su base pendenciera y ruidosa por derecho. Con ese fin, hace unos 18 meses reclutaron al ingeniero Jason Kirker, que también toca teclados, efectos (insignemente, una customizada caja de trucos llamada Tri-wave Peako Generador) y... bajo.

Boyd toma la decisión de poner a punto dinámicamente al grupo llevándoles de nuevo a la carretera con una gira por la Costa Oeste de América en abril del 2003. Fue su última gira como dúo y un despertar si se puede llamar así. "La Guerra de Irak estalló", nos explica, "y hubo toda una serie de acontecimientos: llevábamos siendo un grupo de dos durante años y había un montón de cosas que queríamos hacer musicalmente; además, el estar en el borde de América donde las montañas y el océano se encuentran significaba que había algo en nuestras circunstancias geográficas, por ejemplo sabíamos que queríamos abrazar el cambio y perseguir algo más grande."

Lo de "algo más grande" es el sonido de "The Curious City", el segundo trabajo de Modey Lemon de larga duración y editado en el Reino Unido. En él aparecen no sólo alejándose de sus retro-obsesos contemporáneos a velocidad Mach 10, sino también cambiando sutilmente la forma del rock-sintetizador de piscodelia y ciencia ficción que los definió con el "Thunder + Lightning" del 2004. Donde antes dominaban abrasivos riffs de guitarra, dentados recorridos de teclado y sonidos electrónicos salvajes y llenos de texturas, había ahora canciones con estructura reconocible - pero díscolas y altisonantes. El sonido de Modey Lemon no es menos anormal y confuso, por supuesto - simplemente se ha enfocado. Según lo ve Quattrone: "Era una especie de esfuerzo consciente para no ser tan garageros. No es que tuviésemos que cambiar lo que éramos; sólo queríamos abrazar otros sonidos e ideas que antes habíamos tenido miedo de abrazar."

Misión cumplida en esa batalla. "The Curious City" es reconociblemente Modey Lemon, pero es una bestia polimórficamente perversa, pasando de 'Bucket Of Butterflies', que sugiere a The Teardrop Explodes como destrozados por Nirvana, pasando por el compulsivo groove motriz de 'Red Lights' hasta el trastornado folk-metal de 'In The Cemetery' y el lúgubre lamento, estilo Leonard Cohen, 'Countries'. Entre medias, la toma Suicide en Steppenwolf sugerida por 'Sleepwalkers' (la "visión crítica de Boyd de la vida robótica o complacencia catatónica") se balancea como el mismísimo miembro del diablo - y constituye la primera canción "pop" de Modey Lemon.

Para Boyd, "parte del propósito de Modey Lemon al convertirse en un grupo de tres miembros era avanzar para hacer un álbum como este. Las ideas para algunas de las canciones son anteriores al grupo o son de la época en la que el grupo estaba empezando, pero nunca parecía que fuesen ideas que deberíamos seguir, por lo que concebíamos ser. Era más sobre abrirnos, desarrollarnos y, cuando se unió Jason, eso se favoreció incluso más. Una de las cosas que nos unía era un amor compartido por los sintetizadores y lo electrónico.

"Cuando terminamos la gira, después de 12 meses en la carretera, a principios de junio del 2004, entramos en el estudio para ensayar y ensayar y ensayar. Mucho de lo que hacíamos era simplemente juntarnos y tocar juntos un pequeño riff que se podía prolongar durante horas. Mucha de la experimentación del nuevo álbum surgió de eso. Entrar en el estudio todos los días en verano era lo único que hacíamos y había mucho de repetición en la forma en la que ensayábamos. Trabajamos en una fábrica abandonada en la que había vivido una vez Jason y como que pegaba que a nuestro alrededor todo se estuviese deteriorando. Es una metáfora sobre Pittsburgh, que una vez fue toda una fuerza industrial pero que ha perdido su poder. Se ha dejado que se desmoronase, pero nosotros intentábamos volver a entrar y crear de nuevo vida a partir de los restos."

En la mente de Boyd, la idea detrás del LP era "coger canciones que representasen más la melodía vocal, pero sin hacer ninguna concesión ni comprometer la actitud sonora del grupo. Somos todos fans de la música pop, pero parte de lo que nos metió en la música en primer lugar tomaba la idea de una canción pop - ya fuese psicodelia de los sesenta o punk - rebatiendo la estructura dentro de eso. En este álbum se trataba de querer seguir con esa tradición, en cierta manera. El verano pasado escuchábamos muchas cosas de Fela Kuti y Kraftwerk, que tocan estilos de música completamente distintos, pero que hacen cosas similares. Ambos tienen canciones muy largas y repetitivas donde la línea melódica es recurrente pero el ritmo cambiará, o el ritmo seguirá igual y la melodía cambiará. Te puedes meter tanto que, que te pierdes un poco."

Si hay algo que pueda traer tal desorientación, está más cerca de 'Trapped Rabbits', el tema del álbum de la résistance. Un ejercicio hipnótico en un caos controlado marchando a 16 minutos, dejando notas de guitarra paranoides y pinchando sobre patrones de batería heavy y en loop y tonos de bajo resonantes, llegando hasta un compulsivo crescendo de Krautrockin de intensidad positivamente orgásmica. Modey Lemon decidieron no editarlo. "No es que no nos gusten los cambios de la firma del tiempo", bromea Boyd sobre su rock raga, "pero nunca nos ha ido mucho lo de escuchar a un tío durante dos horas demostrando lo que aprendió en sus clases de guitarra. Hay sin duda una actitud punk en lo que hacemos y eso es lo que nos gusta de Fela Kuti, Kraftwerk y Captain Beefheart. A veces se ponen matemáticos, pero también crean un estado de ánimo."

Donde quizá se resume mejor el estado de ánimo predominante de Modey Lemon en 'The Curious City' es en la portada del álbum - el trabajo del bajista de Apes, Erick Jackson. Representa un paisaje pintado en brillantes y lisérgicos amarillos, rosas y verdes, con cinco conejos en primer plano observando como bajo ellos desaparece una riada de tráfico bajo un túnel bajo una montaña, y está coronado con una mano que sostiene un cadáver. En la distancia descansa el contorno de los rascacielos de Pittsburgh. A Boyd le llegó la inspiración para esta imagen de 'Watership Down' (La Colina de Watership), libro que estaba leyendo mientras grababan. "Había una frase hablando sobre cómo los conejos viven en constante miedo", recuerda, "y lo vi como una metáfora del mundo actual. Parece que estamos gobernados por el miedo. Se puede sin embargo mirar los conejos que dibujó Erick para la portada y no saber en realidad qué se traen entre manos. No se sabe si de hecho están a punto de orquestar alguna travesura o si simplemente están aterrados. Me parecía que eran criaturas pulcras, claras, en el sentido en el que se puede decir que son simplemente asustadizos, si no astutos, y eso parecía plasmar dos de los principales elementos del álbum: un comentario sobre el estado general de los americanos y un símbolo de la gente que quiere hacer algo al respecto. Poner a Pittsburgh como parte del concepto era una manera de dedicar el álbum a uno de los elementos que nos permitieron hacerlo, y que nos había dejado ser nosotros mismos. Este disco en conjunto sí que tiene momentos sombríos, pero sin duda tiene un poco más de color y queríamos incluir eso y enfatizarlo. Queríamos tener una portada llena de color porque sentíamos que era como una celebración del trabajo que habíamos hecho."

¿Y ese título intrigante? "Me parecía que era un título divertido", comenta Boyd riendo, "porque es un juego de palabras con el término 'curiosidad', que se relaciona con el hecho de que cada que vez que alguien intenta que expliquemos nuestra música, o encajarnos en un género determinado, lo soltamos. Cualquiera que sea tu situación", añade, "hay todas esas cosas que amas y odias del espacio en el que habitas y ahí es donde nuestro grupo se encuentra mejor - en la línea donde se balancea entre esas cosas. La mayoría de las canciones de este nuevo disco llevaban realmente esa línea - son o bien una celebración de la vida o están atrapadas en las garras del monstruo con el que vivimos."