Con sus potentes riffs y tremenda energía, Morningwood es un soberbio batiburrillo de personalidades, trasfondos e influencias, muy del estilo de su ciudad natal, Nueva York, aunque, lejos de eso, resulta imposible encasillarlos.

"Tenemos una actitud, una sensación de ir al límite, que no es muy común últimamente en Nueva York", dice Chantal Claret, líder de Morningwood. "Hubo un tiempo en que las bandas locales tenían cierta aspereza, pasión y energía, pero parece que ahora se mueven en el lado seguro."

Claret, que creció en Nueva York, es la integrante más joven del grupo, con sus 23 años. Conoció a Pedro Yanowitz (batería de los Wallflowers, Natalie Merchant y Money Mark antes de pasarse al bajo) en una fiesta de cumpleaños en el 2001.

"De pronto empezaron a pedir a todo el mundo que cantara por turnos una canción de cumpleaños en el acto", recuerda Yanowitz. "Cuando le llegó el turno a Chantal, pensé que pasaría porque no toca ningún instrumento, pero se lanzó a cantar un tema que compuso cuando tenía 16 años sin ningún acompañamiento ni nada, y flipamos con su voz. No se podía oír un alma. Me quedé colgado: Morningwood nació aquella noche."

Nada más bautizar al dúo, empezaron a componer temas juntos, y muy pronto se les sumó el ex-batería de Cibo Matto, John Paul Keenon O.

Tras convertirse en auténticas leyendas locales por sus estrafalarias actuaciones en directo, que siempre provocan su buena dosis de botes, desgaste y baile, tanto encima como debajo del escenario, Morningwood fue incluido de pronto en un showcase para los ejecutivos de Capitol Records, en el que procedieron a arrasar y desbancar al grupo supuestamente estrella de la noche, y muy pronto fueron fichados por el sello.

Siempre inspirados por su ciudad natal, pero ansiosos por alejarse de la eterna distracción que supone vivir en ella, la banda deseaba grabar su debut en cualquier otro sitio. Entonces fue cuando el famoso productor Gil Norton llamó para invitar a la banda a Londres.

Norton, que rara vez trabaja con bandas nuevas (pero ha sido el responsable de obras maestras de artistas como Echo and the Bunnymen, los Pixies y los Foo Fighters) se hizo con las demos de Morningwood y se puso en contacto directamente con la banda para producir su álbum de debut.

La banda se trasladó entonces a Inglaterra para grabar en los Rak Studios londinenses y se refugió en una casa adyacente al estudio durante tres meses para crear su álbum de debut homónimo. "Sin novias, novios ni familia, fue como un campamento de verano, salvo por el equipo analógico y Gil Norton", dice Chantal.
La mayoría del catálogo de Morningwood usado para el disco ya había sido escrito por Chantal y Pedro cuando llegaron al estudio, pero gracias a la grandeza sónica cortesía de Gil Norton, los temas se convirtieron en bestias mayores. "Jetsetter" nació de una llamada de teléfono en la que Pedro, que estaba de gira por Texas, tocó un riff para Chantal, que estaba en Londres. Ella compuso la primera línea tras despertarse en mitad de la noche con el riff rondándole en la cabeza, y ambos lo terminaron la siguiente vez que se vieron en Nueva York. "Take Off Your Clothes" fue el primer tema que la banda grabó junta. Yanowitz trabajó en el tema durante un mes, y Chantal concretó la voz en una hora. "Simplemente me puse a cantar y lo dejamos hecho en dos tomas", recuerda Chantal, que añade que éste es uno de los temas más fácil de malinterpretar. "La gente piensa que estoy de broma, pero es un tema de amor. Cuando estás tan loco por alguien y cada vez que le ves quieres arrancarle la ropa… Es una canción en plan 'Tengo tu cuerpo clavado en mi corazón, no necesitamos hablar'."

No sorprende que el debut de Morningwood sea un disco festivo, una mezcla entre arrogancia decadente (véanse Guns N' Roses y Motley Crue), pop adolescente vestido de hard rock (véanse Van Halen y AC/DC) y ese descaro consciente que sólo una estrella femenina del rock puede desprender (véanse Hole y Joan Jett).

Temas como "Nu Rock" y "Body 21" manan con fuerza de los altavoces, igual de pegadizos que punzantes. "Take Off Your Clothes", algo que los fans de Morningwood hacen literalmente en las actuaciones en directo, desnudarse, muestra el sentido total de la diversión de la banda. "Nth Degree" es una canción de amor estival y una llamada innegable a las pistas de baile. A lo largo de todo el disco, la banda da atrevidos giros muy cerrados con su dinámica: "Jetsetter", en concreto, pasa de ser susurrantemente coqueto a un potente y épico tema hard rock en un abrir y cerrar de ojos, antes de destruir amorosamente todo lo que encuentra a su paso.

Una vez terminado el disco, la banda puso rumbo a Nueva York para retomar su primer y gran amor: las actuaciones en directo. "Te tienen que gustar los dos extremos: grabar no es nada emocionante, y estar en un agujero tocando en directo es emocionante cada segundo. Si te gustan los dos extremos, éste es el mejor trabajo del mundo", dice Chantal.

Las actuaciones en directo de la banda son mucho más enloquecedoras que sus promesas de grabación. Chantal declara que, para Morningwood, "el factor entretenimiento es vital. Cada noche nos tenemos que ganar al público". Pedro añade que "es una de las misiones de la banda, intentar que el mayor número de gente posible monte su propio grupo; muchas chicas a las que hemos visto después de los conciertos estaban en plan 'Voy a montar un grupo', y eso es lo más increíble que podríamos escuchar."

Para una banda que se describe a sí misma como "un camión enorme que se acuesta con una chica Bond", Morningwood se toma su diversión muy en serio y siempre pone una dosis extra de sudor en cada nota, cada concierto. Nunca hacen nada precipitado. No dan nada por sentado. Y cualquier cosa es posible…